El pasado 10 de agosto de 2026, a las 7:34 a. m., un terremoto de magnitud 7,4 sacudió gran parte del occidente y centro del país, con epicentro en San José del Palmar, Chocó.
El sismo dejó una profunda huella en Colombia: personas fallecidas y heridas, viviendas y edificios afectados, daños en vías, servicios e infraestructura y miles de familias que hoy enfrentan la pérdida de sus hogares y bienes. Pereira, Cali, Manizales, Armenia, Chocó y otras zonas estuvieron entre las regiones más afectadas.
Mientras continúan las labores de atención y reconstrucción, también comienza una etapa fundamental: conocer y hacer valer los derechos de quienes resultaron afectados.
¿Qué deben tener en cuenta los afectados?
1. Revise sus seguros
Si su vivienda, negocio o inmueble cuenta con un seguro que incluya cobertura por terremoto o movimientos sísmicos, comuníquese con la aseguradora y reporte el siniestro.
Fasecolda recomienda documentar los daños mediante fotografías y videos, conservar los documentos relacionados con el inmueble y seguir las instrucciones de la aseguradora antes de realizar reparaciones.
No descarte la posibilidad de una indemnización simplemente porque el inmueble resultó gravemente afectado. Es necesario revisar la póliza, sus coberturas, exclusiones, deducibles y límites.
2. Si tiene crédito hipotecario, revise el seguro
Las personas que tienen un crédito hipotecario deben consultar el seguro asociado a su inmueble y verificar si contempla la cobertura de terremoto.
Solicite al banco o aseguradora una copia de la póliza, el certificado de seguro y las condiciones de cobertura. La existencia de un crédito hipotecario no significa que el propietario deba asumir necesariamente todos los costos derivados del daño.
3. Documente los daños
Antes de reparar, siempre que las condiciones de seguridad lo permitan:
- Tome fotografías y videos.
- Conserve facturas y documentos del inmueble.
- Guarde cotizaciones e informes técnicos.
- Registre las comunicaciones con aseguradoras y entidades públicas.
- No ingrese a estructuras declaradas inseguras.
Esta documentación puede ser fundamental para una reclamación de seguro o para determinar eventuales responsabilidades.
4. Si vive en propiedad horizontal
Los propietarios de apartamentos, locales o casas sometidas a propiedad horizontal deben consultar con la administración si existe una póliza de la copropiedad y qué daños están cubiertos.
Es importante diferenciar los daños sobre bienes comunes de aquellos correspondientes a los bienes privados, pues su tratamiento puede ser diferente.
5. Consulte las ayudas disponibles
El Gobierno Nacional y las entidades territoriales han anunciado diferentes mecanismos de apoyo para los damnificados, entre ellos alivios financieros y tributarios, ayudas de vivienda, subsidios de arrendamiento y medidas relacionadas con servicios públicos, según las condiciones establecidas para cada caso.
Por ello, las personas afectadas deben mantenerse registradas ante las autoridades de gestión del riesgo y consultar a su Alcaldía, Gobernación y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) sobre los programas a los que puedan acceder.
También es importante conservar documentos que acrediten la propiedad o tenencia del inmueble y la condición de damnificado.
¿Qué hacer si la aseguradora rechaza la reclamación?
Una negativa de la aseguradora no necesariamente significa que se hayan perdido los derechos.
El afectado puede solicitar por escrito las razones de la decisión y revisar si estas corresponden realmente a las condiciones de la póliza. Dependiendo del caso, pueden existir mecanismos de reclamación ante la aseguradora, el Defensor del Consumidor Financiero y las autoridades competentes, además de las acciones judiciales que correspondan.
Después de la emergencia, viene la reconstrucción
El terremoto del 10 de agosto nos recuerda que una tragedia no termina cuando cesa el movimiento de la tierra. Para miles de familias comienza ahora un proceso de recuperación, reconstrucción y protección de sus derechos.
Desde el derecho también podemos acompañar a quienes necesitan hacer efectivos sus seguros, acceder a las ayudas disponibles o determinar las responsabilidades derivadas de los daños.
A todas las familias afectadas, nuestro abrazo y solidaridad. Que, frente a la pérdida y al dolor, podamos reconstruir no solo nuestras viviendas y ciudades, sino también la esperanza y la certeza de que nadie debe enfrentar esta tragedia en soledad.
